"El Thanatos nos obliga a reconocer la realidad con adusta seriedad y aceptar nuestra condición de seres finitos..."

lunes, 5 de marzo de 2007

Fue un día caluroso, ahora la luna llena ayuda un poco a templar la temperatura.

Lo esperas con indiscreción, pero él nunca aparece. No puedes concentrarte en esa partida de ajedrez, pronto te vas y la calle te parece interminable.

Esperas encontrar una señal, una pista, que te indique que él estuvo justo en ese lugar pensando en ti. Pronto el tiempo y tú vuelven a pelear y deciden dejar de hablarse. Adiós reloj.

Camino a casa te preguntas si quizás él está sonriendo, porque sin duda te encanta su sonrisa, y te agradaría que estuviera cerca para escucharlo decir "aquí estoy y aquí me quedaré por siempre", incluso imaginas el coqueteo de sus ojos hechizo.

La calle de nuevo parece nunca terminar.

Hoy, como cada día lunes, algo pasa con las distancias. Las palabras aparecen en tu cabeza, y él las desaparece en busca de la siempre añorada amnesia. Y me pregunto, pequeña escritora, si esas ganas tuyas de continuar caminando cesarán algún día, si es que acaso piensas ceder ahora que estás a tiempo de recuperar los pedazos de tus alas tristes, o si continuarás remendándolas con pedazos de tus manos.

Él dice que como viento que es no puede quedarse a tu lado, y yo le creo, muy a pesar de tu extraña terquedad de sentir. Tú dices que puedes materializar al viento en un beso, y quisiera creerte, pero no sé cómo podrías lograrlo.

Anda ya a dormir, te hará bien esta noche.

No hay comentarios: